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La economía y la forma de vida de Aracena y toda la comarca está condicionada por su entorno. Formar parte del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche influye en el día a día de la zona, en especial, a partir de 1989, cuando el territorio fue declarado Parque Natural, con una superficie total de 186.827 hectáreas, repartidas en 28 municipios y surcado por una red fluvial que recoge tres cuencas hidrográficas: la del Guadalquivir, la del Guadiana y la del Odiel, que nace en la zona.

La flora de la zona corresponde a la del bosque mediterráneo. Destacan, sobre todo, los campos de encinas, que lucen acompañados por alcornoques y quejigos, dando un color único al paisaje, en el que los matorrales de coscojas, cornicabras y zarzaparrillas ponen el toque de color. En algunas zonas se extienden dispersos los rebollos o robles melojos, una especie muy famosa por su uso como fuente de leña. También han ido aumentando su presencia en la comarca a lo largo de los años las choperas, los pinares de pino negral y piñonero, así como los ecupaliptos.

Uno de los árboles con mayor importancia ecológica en la zona es el castaño, que ocupa más de 4.000 hectáreas en las zonas más húmedas y umbrías de la Sierra, entre Aracena y Cortegana. Es ahí donde nacen también las famosas setas, entre las que destacan la tana, el tentullo, el gurumelo y el gallipierno. Las setas son un gran negocio en la comarca y uno de los manjares más solicitados en los restaurantes de la zona.

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Alcornoques en la Sierra de Aracena

 

En cuanto a la fauna, el clima, las montañas y las inmensas zonas de bosque de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche facilitan la conservación de innumerables especies animales como el lince, el gato montés, la gineta, el turón, la garduña, la comadreja, el tejón, el meloncillo, la nuria, el buitre negro y leonado, el águila real, el águila perdicera, el águila culebrera, el azonr, el milano negro, el halcón peregrino, el cernícalo, el ciervo, el jabalí, el conejo y, por supuesto, la perdiz. Algunos de ellos corren serio peligro de extinción así que su cuidado es extremo.

La numerosa presencia de ciervos, jabalíes, zorros, conejos y perdices, así como otras aves como los zorzales, convierten la comarca en uno de los destinos preferidos por los aficionados a la caza y la pesca, celebrándose importantes monterías en la temporada de caza mayor y menor.

Otras especies que en su día habitaron nuestros bosques se extinguieron completamente de la Sierra de Aracena, como el oso y el lobo.